La forma de cocinar los alimentos hace que sean excelentes fuentes de alimentación o, bien, sean lo contrario y sean peligrosos para la salud. Es el caso de, entre otros, del huevo.
El huevo cocido (al igual que las verduras cocidas o al vapor) mantiene todas las propiedades sin aumentar las calorías. El huevo frito, por su parte, tiene mucho sabor, sobre todo, si es frito con un aceite de calidad, como el oliva virgen extra, pero debe consumirse con moderación, porque el AOVE es una grasa saludable, sigue siendo una grasa y, por tanto, moderar su consumo. El huevo en mayonesa también tiene importante aporte calórico, pero está sin cocinar. Hay que consumirlo con moderación y emplear huevos muy frescos o bien pasteurizados para evitar la infección por salmonelosis.