En verano y en épocas de mucho calor, es fundamental hidratarse porque se pierde mucho calor mediante el sudor intentando mantener la temperatura corporal. Hay que tener especial atención con niños pequeños y personas mayores (estos últimos no sienten que su cuerpo necesita agua, es decir, no tienen sed).
El agua es la mejor fuente de hidratación, por encima de los refrescos (que contienen mucho azúcar), té o café y, por supuesto, del alcohol.
Sin embargo, la hidratación procede de la alimentación. Sandía y melón contienen hasta un 95% de agua y las frutas de temporada también son excelentes fuentes de hidratación.
También las verduras como el pepino o el tomate son ricas en agua. Las ensaladas basadas en vegetales son ideales para hidratarse a la vez que contienen antioxidantes, minerales y vitaminas esenciales para mantener el cuerpo hidratado y en óptimas condiciones.