Cuidar la salud digestiva pasa por cuidar la microbiota. Es mejor optar por pescados que por carnes, que tienen más grasa saturada que es más difícil de digerir. Los pescados azules son ricos en Omega 3 y los frutos secos, también muy beneficiosos, en Omega 6.
Los pescados pueden ir acompañados arroz, que si se deja enfriar o congelar, pasa a tener almidón resistente que antiinflamatorio y no provoca picos de insulina. Por otra parte, ambos alimentos alimentan nuestra microbiota. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el almidón fermenta y genera gases, pero es un indicativo de que ésta está sana. Otra cosa es que se generen demasiados gases, que tengamos hinchazón abdominal y haya disconfort abdominal, que puede ser síntoma de un desequilibrio en nuestra microbiota.
Reducir el consumo de productos ultraprocesados también es un aliado de "nuestro segundo".