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¿Qué comer durante las vacaciones para no coger kilos de más?

¿Qué comer durante las vacaciones para no coger kilos de más?

Madrid 11/07/2019

 

Las vacaciones son una época del año en la que tradicionalmente se cogen entre 2-3 kilos. Las costumbres se relajan, incluido lo que comemos y bebemos, haciendo que sea más o peor de lo normal. Sin embargo, el verano puede ser un buen momento para cuidar la alimentación. 
Al hecho de que la imagen sea más importante en esta estación ya que llevamos menos ropa, hay que sumar que el calor puede convertirse en un aliado, ya que disminuye el hambre y aumenta la sensación de saciedad. El motivo es que el cuerpo necesita menos calorías porque no las necesita para que entremos el calor (como en invierno), ya que el calor está en el ambiente. De hecho, el cuerpo necesita menos calorías y utiliza la transpiración para eliminarlas. 
Durante el verano, el propio cuerpo “pide” comida más fresca, ligera y más líquido. Podemos hacerlo optando por las frutas de temporada, que están cargadas de agua, fibra y con niveles de azúcar moderados, como son sandía, melón, albaricoques, melocotones, paraguayas, cerezas y ciruelas. También es la mejor época para tomar ensaladas, gazpachos y cremas frías, que contienen pocas calorías, muchas vitaminas y una gran capacidad saciante. 
En el caso de las proteínas, una opción es optar por carpaccios, ceviches, etc. y menos frituras. De hecho, se consumen más pescados y mariscos y menos carnes rojas que en momentos de fría. Pasar el periodo vacacional en la costa, hará más fácil consumir pescados y mariscos frescos, más ligeros y dietéticos que las carnes. 
Por su parte, arroces y legumbres se pueden cocinar en forma de platos fríos o ensaladas, que son menos calóricos que los típicos guisos propios del invierno en el que los embutidos y chacinas son protagonistas. 
En cuanto a los líquidos, el verano es el momento por excelencia del consumo de cerveza. Sin embargo, si queremos cuidar nuestro peso es mejor optar por tomar “tinto de verano” con gaseosa (que no tiene calorías) o una horchata, si no se bebe alcohol. 
Otro de los alimentos más consumidos en esta época son los helados. Tienen un alto nivel calórico además de ser muy ricos en grasas y azúcares. En estos casos, es mejor elegir helados de hielo de frutas, sorbetes cítricos bajos en azúcares, o helados de yogurt bajos en grasa. 
Las salidas a comer o cenar fuera de casa también aumentan en el periodo estival. En estos casos, es recomendable elegir restaurantes con comida más fresca y menos calórica pero no por ello menos deliciosa, como es la comida japonesa, el poke, el marisco a la plancha o cocido y los famosos espetos de pescado. En cuanto a la bebida que acompañe el momento, es preferible optar por vino o “gin tonic” que por cerveza y ron, aunque siempre con moderación porque el alcohol son calorías vacías (no contienen ningún nutriente para el cuerpo). 
Por otra parte, el verano invita a pasar más tiempo al aire libre, lo que hace que el cuerpo se mueva más y queme más colorías. Hay múltiples opciones para hacer ejercicio en verano sin que suponga un esfuerzo, como por ejemplo, salir a caminar cuando baja el calor (en un parque o en la playa), paseos en bicicleta y, si se está en un destino con mar, realizar deportes acuáticos como nadar, buceo, surf, windsurf, vela, etc. 
En definitiva, el verano puede ser una época de relax en la que cuidar también de nuestra salud. 

Las vacaciones son una época del año en la que tradicionalmente se cogen entre 2-3 kilos. Las costumbres se relajan, incluido lo que comemos y bebemos, haciendo que sea más o peor de lo normal. Sin embargo, el verano puede ser un buen momento para cuidar la alimentación


Al hecho de que la imagen sea más importante en esta estación ya que llevamos menos ropa, hay que sumar que el calor puede convertirse en un aliado, ya que disminuye el hambre y aumenta la sensación de saciedad. El motivo es que el cuerpo necesita menos calorías porque no las necesita para que entremos el calor (como en invierno), ya que el calor está en el ambiente. De hecho, el cuerpo necesita menos calorías y utiliza la transpiración para eliminarlas. 


Durante el verano, el propio cuerpo “pide” comida más fresca, ligera y más líquido. Podemos hacerlo optando por las frutas de temporada, que están cargadas de agua, fibra y con niveles de azúcar moderados, como son sandía, melón, albaricoques, melocotones, paraguayas, cerezas y ciruelas. También es la mejor época para tomar ensaladas, gazpachos y cremas frías, que contienen pocas calorías, muchas vitaminas y una gran capacidad saciante. 


En el caso de las proteínas, una opción es optar por carpaccios, ceviches, etc. y menos frituras. De hecho, se consumen más pescados y mariscos y menos carnes rojas que en momentos de fría. Pasar el periodo vacacional en la costa, hará más fácil consumir pescados y mariscos frescos, más ligeros y dietéticos que las carnes. 


Por su parte, arroces y legumbres se pueden cocinar en forma de platos fríos o ensaladas, que son menos calóricos que los típicos guisos propios del invierno en el que los embutidos y chacinas son protagonistas. 

En cuanto a los líquidos, el verano es el momento por excelencia del consumo de cerveza. Sin embargo, si queremos cuidar nuestro peso es mejor optar por tomar “tinto de verano” con gaseosa (que no tiene calorías) o una horchata, si no se bebe alcohol. 


Otro de los alimentos más consumidos en esta época son los helados. Tienen un alto nivel calórico además de ser muy ricos en grasas y azúcares. En estos casos, es mejor elegir helados de hielo de frutas, sorbetes cítricos bajos en azúcares, o helados de yogurt bajos en grasa

 

Las salidas a comer o cenar fuera de casa también aumentan en el periodo estival. En estos casos, es recomendable elegir restaurantes con comida más fresca y menos calórica pero no por ello menos deliciosa, como es la comida japonesa, el poke, el marisco a la plancha o cocido y los famosos espetos de pescado. En cuanto a la bebida que acompañe el momento, es preferible optar por vino o “gin tonic” que por cerveza y ron, aunque siempre con moderación porque el alcohol son calorías vacías (no contienen ningún nutriente para el cuerpo). 


Por otra parte, el verano invita a pasar más tiempo al aire libre, lo que hace que el cuerpo se mueva más y queme más colorías. Hay múltiples opciones para hacer ejercicio en verano sin que suponga un esfuerzo, como por ejemplo, salir a caminar cuando baja el calor (en un parque o en la playa), paseos en bicicleta y, si se está en un destino con mar, realizar deportes acuáticos como nadar, buceo, surf, windsurf, vela, etc. 

 

En definitiva, el verano puede ser una época de relax en la que cuidar también de nuestra salud. 

 

Dr. Domingo Carrera Morán, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas