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Los efectos negativos para la salud de las bebidas con gas

Los efectos negativos para la salud de las bebidas con gas

Madrid 23/05/2019

 

Las bebidas carbonatadas o con gas se encuentran entre las bebidas más consumidas que existen a nivel mundial, sin embargo, a pesar del consumo elevado, tienen efectos pocos deseables para la salud. El motivo es que precisamente esas burbujas que las hacen tan atractivas suponen una sobrecarga de sales minerales para el cuerpo


En cualquier refresco con gas e, incluso, en el agua con gas, las burbujas se consiguen con carbonato sódico. Esta sal concentra mucho sodio, que junto con el cloro, son los componentes de la sal. Y por todos es ya sabido que un exceso de sal es perjudicial para la salud. 


En muchos países, y España no es una excepción, se excede el consumo recomendable de sal por parte de la población. En la sal, el elemento perjudicial para la salud es el sodio, y ésta está presente en grandes cantidades en las bebidas con gas. La Organización Mundial de la Salud recomienda a la industria alimentaria que reduzca los niveles de sodio presentes en los alimentos porque son perjudiciales para la salud. Una forma de reducir el consumo de sodio de forma natural, sería tomar menos bebidas carbonatadas y con gas. 


El sodio afecta a la presión arterial, ya que hace que esta aumente, siendo la hipertensión uno de los principales factores de riesgo de los accidentes cerebro y cardiovasculares (ictus e infarto respectivamente). Estas dos patologías son la principal causa de muerte en el mundo, por encima del cáncer. Hay que insistir en que el sodio es el principal enemigo de la presión arterial. Y recordar también que la presión arterial alta es el principal factor de riesgo de los accidentes cerebrovasculares o ictus , además de ser un gran factor de riesgo de enfermedad cardíaca o infartos de miocardio. 


Y también hay que recordar que los eventos cardio y cerebro vasculares son las principales causas de enfermedad y muerte en la población mundial, seguidas del cáncer. Esto se traduce en que el abuso de las bebidas con gas es un hábito dañino para corazón y arterias. 


Sin embargo, también afecta a otras partes del organismo. Las burbujas de estas bebidas son agresivas e irritantes para la mucosa de todo el tracto digestivo. De hecho, se debe limitar o reducir su consumo a pacientes con gastritis, dispepsia, reflujo gastroesofágico, colon irritable, diverticulosis y un largo etcétera de pacientes con enfermedad digestiva. 


Las burbujas estimulan la producción de más ácido en el estómago, relajan los esfínteres esofágicos y también el píloro. Además, al reventar las burbujas en el estómago hacen que la pared del estómago se vaya expandiendo y dilatando progresivamente, provocando hinchazón abdominal y dificultando la sensación de saciedad (con el consiguiente aumento en la ingesta de alimentos que puede favorecer el sobrepeso). 


Sin embargo, cuando una persona tiene una indigestión por exceso de comida, los refrescos de cola pueden ayudarla. El motivo es que la cafeína estimula el vaciado gástricos y el efecto expansivo en el estómago. Este puede ser el único caso en el que estaría indicado tomar un vaso de refresco de cola. 


Por otro lado, una patología no grave, pero que empeora la calidad de vida del paciente, que está muy extendida y que tiene difícil manejo es la dispepsia no ulcerosa. Cuando se tiene esta enfermedad, cualquier ingesta de bebida con gas, incrementa los síntomas. 


También hay que tener en cuenta, que además del sodio, la mayoría de las bebidas con gas tienen una altísima cantidad de azúcar refinado industrial, con gran cantidad de calorías y altamente diabetógeno. Esto es que favorece la aparición de la resistencia a la insulina, que es la antecámara de la diabetes tipo 2


Optar por versiones ligth o cero de refrescos con gas tampoco es la solución, ya que los azúcares refinados son sustituidos por edulcorantes artificiales, que tomados en grandes dosis alteran la flora bacteriana intestinal (lo que está relacionado con la obesidad y otras patologías digestivas). Uno de esos edulcorantes artificiales es el ciclamato, cuyo poder carcinógeno a grandes dosis ya ha sido demostrado científicamente. 


No hay que olvidarse que los refrescos de cola, además, tienen una dosis de cafeína superior a la del  café o el té. La cafeína en cantidades moderadas es beneficiosa para la salud, pero si excedemos los 400mgr/día se convierte en nociva para el organismo. Si al café de la mañana y al de después de comer se le añade el consumo de varios refrescos de cola se excederá el margen saludable de consumo de cafeína. 


Por último, hay que tener en cuenta que los refrescos con gas tienen una alta cantidad de colorantes, acidulantes, saborizantes y demás aditivos artificiales químicos. 


En resumen, desde el punto de vista de la salud hay que reducir o evitar (si es posible) el consumo de este tipo de bebidas y sustituirlas por otras más naturales como pueden ser el agua sin gas, los zumos naturales o las infusiones. 


Dr. Domingo Carrera, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas



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