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Aumento de las intolerancias alimentarias causas, diagnóstico y plan nutricional

Aumento de las intolerancias alimentarias causas, diagnóstico y plan nutricional

Madrid 11/10/2018

 

Las intolerancias alimentarias se comportan como una especie de alergias alimentarias que afectan al  aparato digestivo. Los síntomas son predominantemente digestivos y la reacción se produce cuando un grupo o determinado nutriente entra en contacto con nuestro aparato digestivo. Cómo en todas las alergias está involucrado nuestro sistema inmunitario. De hecho, en algunos casos existe una anomalía genética. 
Hay que recalcar que cada vez hay más casos y que van surgiendo intolerancias nuevas, de las que hasta hace poco tiempo sólo sospechábamos e, incluso, alguno de las que no se tenía conocimiento. Quizá se deba a que en la actualidad nos exponemos más y en más cantidad a una serie de nutrientes y componentes alimentarios que antes no consumíamos, o lo hacíamos en menor medida (por ejemplo, los aditivos alimentarios) y, al exponernos durante más tiempo, terminamos sensibilizándonos. También puede deberse a que la vida estresante y con prisas en la que se vive actualmente afecta al sistema inmune e, incluso, a nuestra genética, de tal manera que produce cambios y hace que se reaccione con una alergia o intolerancia al consumir determinados alimentos que contienen esa proteína o nutriente que ahora no se puede digerir y metabolizar cuando antes sí se era posible. Por estos motivos, una persona puede volverse intolerante a algún nutriente y a cualquier edad. 
Dentro de las intolerancias alimentarias más frecuentes hay que hablar de la lactosa. Ésta es un disacárido o azúcar que contienen la mayoría de los productos lácteos derivados de la leche de vaca, predominantemente, y en otras leches animales. Las personas intolerantes a la lactosa carecen o no tienen suficiente cantidad de una enzima llamada lactasa, que se encarga de digerir y metabolizar la lactosa. Al entrar en contacto en el aparato digestivo, la persona intolerante no puede digerirla y le produce síntomas digestivos como diarrea, gases, dolor y malestar digestivo. Los test en sangre para su detección son bastante sensibles y específicos. El paciente reacciona anómalamente al consumir leche de vaca, nata, mantequilla y helados. Reacciona en menor medida con el consumo de yogurt y cuajada. En cuanto a los quesos, la reacción es la menor, sobre todo, con los curados. 
Otra de las intolerancias más frecuentes en la actualidad, y que ha aumentado mucho en las últimas décadas, es al gluten. Éste es una proteína presente en muchos cereales, como el trigo, avena, cebada y centeno. El paciente presenta una anomalía genética adquirida que hace que no pueda digerir el gluten de estos cereales y los productos derivados. Los síntomas principales son diarrea, nauseas, dolor abdominal e hinchazón abdominal postprandial. Existe una prueba en un análisis de sangre que detecta la presencia elevada de anticuerpos frente al gluten y sus derivados (gliadina y endomisio). Tiene una buena sensibilidad y especificidad lo que lo hace una prueba fiable pero debe confirmarse con un test que se mide en sangre y detecta loa alelos genéticos alterados correspondientes al déficit de síntesis de las enzimas responsables de metabolizar el gluten.
Últimamente ha aparecido una intolerancia relativamente nueva, a los fructánidos o fructosa. Ésta es un azúcar presente sobre todo en todas las frutas en mayor o menor medida y en muchas verduras. Los afectados tienen una reacción anómala con síntomas digestivos, sobre todo, hinchazón abdominal, gases y dolor. Existe un test en sangre que detecta el producto resultado de metabolizar la fructosa en el tiempo. 
Existen otras intolerancias a algunos alimentos, pero que son más minoritarias y específicas, por ejemplo al cacahuete, marisco, o soja, entre otros.
¿Cómo combatir estas intolerancias? 
Lo primero es retirar de la dieta el alimento que provoca intolerancia. Hoy en día existen, ya en el mercado muchos productos a los que se les quita el nutriente intolerante. La industria alimentaria, al retirar ese nutriente del producto, para evitar que pierda características físicas y de textura, añaden otros productos que, en algunos casos son perjudiciales, como grasas vegetales o aditivos no muy saludables. 
Para evitar esto, es recomendable también, que un médico especialista en nutrición con conocimiento en intolerancias alimentarias establezca un plan nutricional en el que se explique qué productos se pueden consumir en mayor o menor medida para suplir los nutrientes presentes en el alimento que causa la intolerancia. De esta forma no habrá exposición a los alimentos que se toleran y nuestra dieta y salud no se verán afectadas de manera ninguna. 

Las intolerancias alimentarias se comportan como una especie de alergias alimentarias que afectan al  aparato digestivo. Los síntomas son predominantemente digestivos y la reacción se produce cuando un grupo o determinado nutriente entra en contacto con nuestro aparato digestivo. Cómo en todas las alergias está involucrado nuestro sistema inmunitario. De hecho, en algunos casos existe una anomalía genética. 

Hay que recalcar que cada vez hay más casos y que van surgiendo intolerancias nuevas, de las que hasta hace poco tiempo sólo sospechábamos e, incluso, alguno de las que no se tenía conocimiento. Quizá se deba a que en la actualidad nos exponemos más y en más cantidad a una serie de nutrientes y componentes alimentarios que antes no consumíamos, o lo hacíamos en menor medida (por ejemplo, los aditivos alimentarios) y, al exponernos durante más tiempo, terminamos sensibilizándonos. También puede deberse a que la vida estresante y con prisas en la que se vive actualmente afecta al sistema inmune e, incluso, a nuestra genética, de tal manera que produce cambios y hace que se reaccione con una alergia o intolerancia al consumir determinados alimentos que contienen esa proteína o nutriente que ahora no se puede digerir y metabolizar cuando antes sí se era posible. Por estos motivos, una persona puede volverse intolerante a algún nutriente y a cualquier edad. 

Dentro de las intolerancias alimentarias más frecuentes hay que hablar de la lactosa. Ésta es un disacárido o azúcar que contienen la mayoría de los productos lácteos derivados de la leche de vaca, predominantemente, y en otras leches animales. Las personas intolerantes a la lactosa carecen o no tienen suficiente cantidad de una enzima llamada lactasa, que se encarga de digerir y metabolizar la lactosa. Al entrar en contacto en el aparato digestivo, la persona intolerante no puede digerirla y le produce síntomas digestivos como diarrea, gases, dolor y malestar digestivo. Los test en sangre para su detección son bastante sensibles y específicos. El paciente reacciona anómalamente al consumir leche de vaca, nata, mantequilla y helados. Reacciona en menor medida con el consumo de yogurt y cuajada. En cuanto a los quesos, la reacción es la menor, sobre todo, con los curados. 

Otra de las intolerancias más frecuentes en la actualidad, y que ha aumentado mucho en las últimas décadas, es al gluten. Éste es una proteína presente en muchos cereales, como el trigo, avena, cebada y centeno. El paciente presenta una anomalía genética adquirida que hace que no pueda digerir el gluten de estos cereales y los productos derivados. Los síntomas principales son diarrea, nauseas, dolor abdominal e hinchazón abdominal postprandial. Existe una prueba en un análisis de sangre que detecta la presencia elevada de anticuerpos frente al gluten y sus derivados (gliadina y endomisio). Tiene una buena sensibilidad y especificidad lo que lo hace una prueba fiable pero debe confirmarse con un test que se mide en sangre y detecta loa alelos genéticos alterados correspondientes al déficit de síntesis de las enzimas responsables de metabolizar el gluten.

Últimamente ha aparecido una intolerancia relativamente nueva, a los fructánidos o fructosa. Ésta es un azúcar presente sobre todo en todas las frutas en mayor o menor medida y en muchas verduras. Los afectados tienen una reacción anómala con síntomas digestivos, sobre todo, hinchazón abdominal, gases y dolor. Existe un test en sangre que detecta el producto resultado de metabolizar la fructosa en el tiempo. 

Existen otras intolerancias a algunos alimentos, pero que son más minoritarias y específicas, por ejemplo alcacahuete, marisco, o soja, entre otros.

¿Cómo combatir estas intolerancias? 

Lo primero es retirar de la dieta el alimento que provoca intolerancia. Hoy en día existen, ya en el mercado muchos productos a los que se les quita el nutriente intolerante. La industria alimentaria, al retirar ese nutriente del producto, para evitar que pierda características físicas y de textura, añaden otros productos que, en algunos casos son perjudiciales, como grasas vegetales o aditivos no muy saludables. 

Para evitar esto, es recomendable también, que un médico especialista en nutrición con conocimiento en intolerancias alimentarias establezca un plan nutricional en el que se explique qué productos se pueden consumir en mayor o menor medida para suplir los nutrientes presentes en el alimento que causa la intolerancia. De esta forma no habrá exposición a los alimentos que se toleran y nuestra dieta y salud no se verán afectadas de manera ninguna.